Conferencias en Wallingford por Edward Bach
Para todos los que siempre han tenido un ideal, el
sueño de aliviar el sufrimiento,sepan que ahora esto es posible, ya sea
en sus propios hogares o a una escala mayor.
Nuevamente, tengan en cuenta que no se necesita ningún
tipo de conocimiento científico para tratar con estas hierbas, ni
siquiera se precisa el nombre de la enfermedad. No es la
enfermedad lo que importa: es el paciente. No es lo que el
paciente tiene. No es la enfermedad, así llamada, lo que realmente importa tratar; porque la misma enfermedad puede causar
diferentes resultados en personas diferentes. Si los efectos siempre
fuesen los mismos en todas las personas, sería fácil saber el
nombre de la enfermedad, pero esto no es así; y esta es la razón
por la cual muchas veces la ciencia médica no puede dar un
nombre a un dolor particular que un paciente sufra.
La enfermedad no es lo importante. Es el paciente; el modo
en que él o ella se vea afectado será nuestra verdadera guía hacia
la curación.
En nuestra vida diaria, todos nosotros tenemos un carácter
propio, que incluye nuestros gustos, aversiones, ideas,
pensamientos, deseos, ambiciones, la forma en que tratamos a los
demás, entre otros aspectos.
Ahora bien, este carácter no es del cuerpo, es de la mente; y
la mente es nuestra parte más delicada y sensible. Entonces
podemos preguntarnos si la mente con sus diferentes estados será
la primera en mostrarnos los síntomas de la enfermedad; y al ser
tan sensible, será una guía mucho mejor en la enfermedad que
tener que depender del cuerpo.
Los cambios en nuestras mentes nos guiarán de manera
clara al remedio que necesitaremos; mientras que el cuerpo puede
mostrar una pequeña modificación.
Ahora prestemos atención a algunas formas en las que un
dolor en particular puede afectar a un individuo.
Todos sabemos que la misma enfermedad puede afectarnos
de maneras diferentes: ante un sarampión, Tommy puede estar
irritable, Sissy tranquila y somnolienta, Johnny necesitará caricias,
Peter puede estar nervioso y con miedo, Bobbie querrá que lo
dejen solo, y así sucesivamente.
Ahora bien, si la enfermedad tiene tantos efectos diferentes,
de seguro no tendrá sentido tratar sólo la enfermedad; es mejor
tratar a Tommy, Sissy, Johnny, Peter y a Bobbie y que cada uno
esté bien, y “adiós” al sarampión.
Lo que es importante destacar es que no es el sarampión el
que nos guiará a la cura, sino la forma en que afecta a cada niño, y
el estado de ánimo del pequeño será la guía más sensible para
saber lo que necesita cada paciente.
Y así como los estados de ánimo nos guían hacia el
tratamiento en la enfermedad, también pueden prevenirnos sobre
una dolencia que se aproxima y permitir frenar el ataque.
El pequeño Tommy llega a casa del colegio en un estado
inusual, cansado, o somnoliento, o irritable, o necesita atención, o
tal vez quiere que lo dejen solo. “No es él mismo”, como decimos.
Los vecinos amables se acercan y dicen: “Tommy se está por
enfermar, tendrán que esperar”. Pero por qué esperar: si se lo
trata a Tommy de acuerdo a su estado de ánimo, podrá
rápidamente pasar de “no es él mismo” a “él mismo”, cuando la
enfermedad que estuviera amenazándolo no sucederá.
Y así con todos nosotros: antes de casi todas las
enfermedades generalmente hay un momento en el que no nos
sentimos del todo bien o estamos un poco agotados: ese es el
momento para tratar nuestro estado, ponernos bien y evitar que
esto avance.
Es preferible prevenir que curar, y estos remedios nos
ayudan maravillosamente a estar bien, y a protegernos del ataque
de cosas desagradables.
Ya hablamos suficiente sobre las primeras etapas de la
enfermedad. Ahora pensemos en los que han estado enfermos por
algún tiempo, incluso por mucho tiempo. También existen
razones para tener esperanza de obtener beneficios, ya sea una
mejora o una recuperación. Nunca permitan a nadie abandonar
las esperanzas de estar mejor: esas maravillosas mejoras y
recuperaciones han sucedido con el uso de estas hierbas, aún en
aquellos casos en los que no había esperanza de mejorar; la
desesperación ya no es necesaria.
Los inválidos crónicos han vuelto a la vida útil, a la felicidad
y con una perspectiva mejor y más brillante hacia la vida en
general.
No permitan que nadie tenga miedo al nombre de una
enfermedad; después de todo, es tan sólo un nombre. No hay
enfermedad en sí misma que no pueda curarse. Esto puede
afirmarse, porque los que sufren de dolencias con nombres
temidos se han recuperado. Si algunos pacientes lo lograron, otros
también pueden. Ocasionalmente lleva menos tiempo curar una
de las llamadas enfermedades terribles en algunas personas, que
una considerada menos severa en otras. Depende más del
individuo que de la enfermedad.
Ahora, el principio para el tratamiento de enfermedades
largas es el mismo que para las leves y cortas o simplemente para
las amenazas.
Porque en una dolencia que ha perdurado algún tiempo,
aún conservamos nuestro carácter, nuestros deseos, esperanzas,
ideas, gustos y aversiones, entre otras cosas.
Por eso una vez más, todo lo que se necesita es ver cómo
afecta la enfermedad al paciente; si hay depresión, falta de
esperanza de recuperación, miedo a empeorar, irritabilidad,
necesidad de compañía, deseo de estar tranquilo y solo, y así
sucesivamente; y elegir el o los remedios adecuados para cada
estado.
Y es maravilloso ver aquí nuevamente, que en los casos de
amenaza de enfermedad, si logramos que el paciente salga del
estado en que “no es él mismo”, la enfermedad no aparecerá; en
los casos de un período más prolongado, como los distintos
estados de ánimo, depresión, miedo, etc. desaparecen, los
pacientes estarán mejor en sí mismos, más parecidos a su ser real,
y con esto la enfermedad, sin importar cual fuere, también
desaparece.
También existe otro tipo de personas, muy diferentes:
aquellos que no están realmente enfermos en el sentido corriente
de la palabra, sin embargo siempre les sucede algo malo; a lo
mejor no se trata de algo grave, pero a veces afecta lo suficiente
como para que la vida les resulte una prueba y un peso en
algunas oportunidades, y que estarían realmente agradecidas si
pudieran deshacerse de sus dolores. En su mayoría, han intentado
varias cosas para liberarse de sus problemas, pero no han logrado
encontrar una cura.
Entre ellos encontramos a los que tienen dolores de cabeza
frecuentes; otros tienen graves resfríos todos los años; algunos
sufren de catarro, o reuma, o indigestión, o vista cansada, o asma,
o leves problemas del corazón, insomnio, cualquiera sea el caso.
¡Y qué alegría es poder dar alivio a esas personas, cuando en
general ellos están convencidos de que tendrán que soportar la
enfermedad por el resto de sus vidas; y especialmente cuando
temen que sus síntomas empeorarán con la edad! Tales casos
pueden curarse y muchas veces el beneficio comienza pronto una
vez que se inicia el tratamiento.
Y por último, una clase más: los que están bastante bien,
fuertes y saludables, pero aún así presentan dificultades.
Aquellos que tienen problemas en su trabajo o en su vida
por cosas como la híper ansiedad por hacer las cosas
correctamente, o el excesivo entusiasmo, que traen como
resultado la tensión y el cansancio; o aquellos que temen al
fracaso y se imaginan a sí mismos no tan inteligentes como los
demás; o los que no pueden tomar una decisión respecto a lo que
desean; los que tienen miedo que les suceda algo a sus seres
queridos, que siempre temen lo peor, aún sin motivos; los muy
activos e inquietos, que nunca parecen estar en paz; los
demasiado sensibles, tímidos y nerviosos, y así sucesivamente.
Todas estas cosas, aunque quizás no podamos llamarlas
enfermedades, causan infelicidad y preocupación; sin embargo
pueden corregirse y lograr llevar vidas más felices.
Así vemos el poder curativo de las hierbas adecuadas; no
sólo para mantenernos fuertes y protegernos de las enfermedades,
no sólo para detener la amenaza de una enfermedad, no sólo
para aliviarnos y curarnos cuando sufrimos y estamos enfermos,
sino para traer paz, felicidad y alegría a nuestras mentes cuando
aparentemente no tenemos problemas de salud.
Parte II (parte del capitulo de Conferencias en Walingford).


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